«No puedo atenderla, porque yo para atender tengo que estar bien con la paciente». Según Valeria Quispe López, esto fue lo que el ginecólogo Elvis Jack Escalera Fierro le dijo cuando el pasado 31 de octubre de 2018 se acercó al Hospital de la Solidaridad de Ate en Lima. Ella quería que la revisara, pues teme tener una enfermedad de transmisión sexual (ETS) contagiada por su expareja César Sparrow, quien le indujo a un aborto -sin su consentimiento- introduciéndole pastillas de misoprostol en la vagina. 

Hace unos días teleoLeo.com publicó el testimonio de Valeria denunciando los presuntos abusos de los que fue víctima por parte de César Sparrow: Psicólogo seduce, manipula, viola y hace abortar a varias mujeres contra su voluntad.

Valeria acudió en busca de ayuda al hospital La Solidaridad de Ate, sin embargo, según dice la joven, el ginecólogo, que se suponía debía atenderla, no quiso hacerlo.

Al parecer, el doctor Escalera Fierro no conoce el juramento Hipocrático, de obligado cumplimiento para los profesionales de la salud. 

«Yo, solemnemente, prometo consagrar mi vida al servicio de la humanidad» […] «La salud de mi paciente será mi mayor prioridad, interés y consideración» […] «Yo mantendré y guardaré el mayor respeto por la vida humana, desde su comienzo, aún estando bajo amenaza, y no usaré mis conocimientos médicos en contra de las leyes y principios de la humanidad (humanitarios)» (Colegio Médico del Perú, Código de Ética y Deontología)

Consulta fallida

El pasado miércoles, Valeria fue al hospital para que la evaluaran, ella sospecha tener una ETS debido a sus relaciones con Sparrow. «A César no le gustaba utilizar preservativos por lo que casi nunca los usó, además cuando estuve con él como me introducía el pene -indistintamente- en el ano y la vagina, y debido a su promiscuidad (que yo desconocía en ese momento) contraje varias infecciones vaginales y en este hospital hasta me diagnosticaron una cervicitis».

La cervicitis es la inflamación del cuello del útero debido a una infección generada, muchas veces, por un comportamiento sexual de alto riesgo.

Cuando estuvo ante el doctor Escalera Fierro, Valeria dice que le explicó la causa de sus temores. «Le hablé de mis infecciones, le dije que ya me había atendido antes por una herida debido al aborto que me provocó César, el médico recordó mi caso y me dijo que no me podía atender, que me devolverían mi dinero. Yo le dije que necesitaba que me viese porque tengo miedo de tener una ETS, pero me contestó que no podía porque no tenía mi historia, y eso no es cierto», afirma Valeria.

La joven le contestó al doctor que lo que decía era falso porque habían remitido una copia de su historia a la policía, «pero el doctor se cerró en que no me atendería, me dijo: “lo siento señorita, pero para atender tengo que estar bien con el paciente” y aunque le dije que estaba muy preocupada por mi salud me repitió que él debía estar bien con la paciente. Luego su asistenta me dijo: “no te atiende porque llegó una notificación de la policía sobre tu caso y el doctor…”, y no dijo nada más».

«La salud de mi paciente será mi mayor prioridad, interés y consideración». Esta frase del juramento Hipocrático es muy clara y contradice lo dicho por el ginecólogo respecto a que debe estar “bien” con la paciente para poder atenderla.

Valeria dice que también le ofrecieron que más tarde la podría atender otro médico, pero ella estaba muy enfadada por la situación y prefirió que le devolviesen su dinero y dar media vuelta. «Devolución del dinero porque a la paciente no se le puede realizar el procedimiento».

Pedido de información

El pasado agosto la policía pidió información al hospital sobre la colposcopia (exploración o examen visual del conducto vaginal y del cuello del útero mediante un aparato óptico que amplifica las imágenes) que le habían practicado a Valeria luego del aborto y preguntó si la herida que tenía en la vagina se debía a que César Sparrow le hubiese introducido 4 pastillas de misoprostol para provocarle un aborto.

El hospital contestó el pedido policial, pero no en todos los puntos que se le requerían, pues sólo remitió capturas de imagen del video de la colposcopia y no respondió a qué se debía la herida que Valeria tenía en la vagina.

Y en este punto me pregunto:  

- ¿Por qué el ginecólogo no quiso atender a Valeria?

- ¿Esto es normal, un médico puede negar ayuda a un paciente?

- ¿Tomará alguna medida el Hospital de la Solidaridad de Ate respecto a la actitud del doctor Elvis Jack Escalera Fierro?

- ¿Cuántas revictimizaciones tiene que vivir una mujer luego de haber sido víctima  de cualquier tipo de maltrato?

Negar la atención a un paciente debe tener un costo dentro de la institución en la que se trabaja y ante el Colegio Médico, por supuesto. No es normal que una mujer vaya a una consulta y no sea atendida. Un profesional de la salud se forma para aliviar el dolor de quien lo necesite en cualquier circunstancia y no para decirle a nadie: “para atender tengo que estar bien con la paciente”.


Este artículo sobre la falta de atención sanitaria a una mujer fue originalmente publicado en teleoLeo.com